
Cuando transformamos energía de una forma a otra, nunca toda la energía inicial se aprovecha.
Parte se convierte en calor, sonido, fricción u otras formas de energía que no siempre son útiles para nuestro objetivo.
Esto ocurre por las ineficiencias de cada proceso, que se miden mediante el rendimiento energético.
Vamos a verlo con varios ejemplos:
Supongamos que tenemos una bombilla que produce luz a partir de electricidad.
Ejemplo: Bombilla incandescente
⚡ Energía eléctrica → 💡 Luz (útil) + 🔥 Calor (pérdida)

💡 Ejemplo de eficiencia energética: bombillas
Con la llegada de la iluminación LED, el consumo de las bombillas ha cambiado drásticamente.
Hoy podemos encontrar bombillas desde 1 W hasta más de 300 W, y su eficiencia varía mucho según la tecnología:
Bombillas LED: más eficientes, consumen menos y duran más.
Bombillas de bajo consumo (CFL): eficiencia media.
Bombillas incandescentes y halógenas: menos eficientes, gran parte de la energía se pierde en calor.
💰 Impacto en la factura de la luz: La iluminación representa aproximadamente el 30% del consumo eléctrico de una vivienda.
Usar bombillas LED en lugar de incandescentes o halógenas puede suponer un ahorro significativo, especialmente si se usan varias horas al día.
Ejemplo: Motor de coche 🚗
🔋 Energía química (gasolina/batería) → 🚗 Energía mecánica (movimiento) + 🔥 Calor motor/pérdidas
Con ese movimiento→ 🏁 Energía cinética coche + 🛣️ Rozamiento/sonido (pérdidas)
En los coches de combustión, la gasolina tiene energía química; en los eléctricos, la batería almacena energía química que se convertirá en electricidad.
Cuando el motor funciona, parte de esa energía química se transforma en energía mecánica que mueve las piezas del motor y permite que las ruedas giren.
Pero no toda la energía se aprovecha: una parte se pierde en forma de calor (el motor se calienta) y otras pequeñas pérdidas, por ejemplo, fricción dentro del motor.
La energía mecánica transmitida a las ruedas se convierte en energía cinética, que es lo que hace que el coche se desplace y gane velocidad. Aun así, parte de la energía se pierde por el rozamiento de las ruedas con la carretera o el rozamiento con el aire.