
Alrededor del año 3000, en Mesopotamia, se descubrió que la aleación del cobre con el estaño daba lugar a un material, llamado bronce, mucho más duro que cada uno de sus componentes por separado.

El empleo de dicha aleación originó nuevos oficios (minería, orfebrería), revolucionando las técnicas artesanales, el arte de la guerra, (nuevas armas), las tareas agrícolas, la joyería...
